
Crucé el Atlántico en busca de una identidad. Solo encontré un ladrillo en el muro. La educación está mal enfocada. Los profesores tienen muchos defectos y nos lo contagian.
Quieren controlar nuestra mente.
Me mandaron a la mili, ¿Qué pintaba yo en Melilla? Me fumé un porro, visiones en mi mente, espíritus malignos y voces en la pared, en el muro.
Es curioso que fuera Ramón Muro quién me mostrara el camino, quien abriera las puertas de mi conocimiento.
No tiene remedio, las puertas se abren y se cierran. Los muros se derriban. Hay muros en Jerusalén, en Melilla, en todas partes, en la ONU.
Quien escribía graffitis murió y solo queda su recuerdo. Una muerte prematura, una madre sin hijos, un padre enfadado con Dios.
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